lunes, noviembre 03, 2008

ARTÍCULO ¿ A MI NADIE ME COMPONE...UNA EXPRESIÓN FATALISTA ?

ARTÍCULO ¿ MI NADIE ME COMPONE...UNA EXPRESIÓN FATALISTA?

POR PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.
MARACAIBO.ESTADO ZULIA. VENEZUELA. AMÉRICA DEL SUR.
LUNES 03 DE NOVIEMBRE DE 2008.

La expresión que sirve como título a estas breves notas, es de repetición constante en nuestros países latinoamericanos y en algunas otras partes del mundo. La misma tiene connotaciones fatalistas y deterministas, pues suponen que el ser humano no es capaz de vencer las limitaciones, los factores exógenos o endógenos que ejercen influencia en su personalidad, en su vida y en su actuar. En esta oportunidad me auxiliaré con las reflexiones que sobre el tema efectúa Eliecer Salesman, sacerdote, escritor, psicólogo y persona conocedora del el tema y además con una innumerable cantidad de obras escritas respecto de la conducta humana. De allí que en su libro: "SECRETOS PARA TRIUNFAR EN LA VIDA" (Bogotá Colombia. Editorial Centro Don Bosco. Vigésima segunda Edición. 1991. Pág. 66 y siguientes) aborde la situación referida en los siguientes términos:

V I I . FATALISMO.


“Consiste en creer que nuestra mala situación ya no tiene remedio. EL lema de estas personas es: "yo soy así. Genio y figura... hasta la sepultura. Es inútil; a mi ya nadie me compone. Para un gran psicólogo y teólogo del siglo pasado, estas frases eran una verdadera blasfemia contra la providencia de Dios y su poder. El fatalismo lleva consigo un pesimismo que paraliza y no deja progresar ni emprender nuevas obras, ni buscar remedios para los males que se padecen. Es un defecto propio de borrachos, prostitutas, neuróticos, misántropos, drogadictos y personas precipitadas en negocios o en venganzas etc. Pero lo padecen muchísimas personas que parecen muy normales, pero que merced esta "parálisis infantil", que tal vez heredaron de sus mayores ,se han quedado en el estancamiento espiritual ,por creer que no lograrán hacer nada importante en la vida ".

Es una verdadera radiografía lo que este autor presenta a la consideración de la sociedad. La predestinación, el determinismo, el futuro seguro de que hablan algunas personas, o la situación de que nos ocurrirán hechos, porque así tiene que ser, no es más que, como lo señala el autor: una especie de parálisis infantil, un trastrocamiento de nuestro espíritu, de nuestra personalidad y de nuestra mente. Es el individuo sometido a los factores que de alguna manera lo afectan y pudieran en un momento determinado ejercer alguna influencia en el. Para otros no es más que la evidencia de una gran debilidad y de un débil entendimiento, así como la carencia de las fuerzas que todo ser humano posee, para enfrentar cualquier adversidad, dificultad o problema. Generalmente se trata de personas con una personalidad débil, maleable, voluble e incapaz de aferrarse a sus convicciones, a sus principios, e incapaz, porque no decirlo, de colocar su confianza en Dios. De allí que muchos han llegado a afirmar que se trata de expresiones, conductas, actitudes y procederes que bien podría fácilmente subsumirse en lo que se califica como una especie de blasfemia contra Dios, contra el poder de este y una verdadera agresión en contra de la providencia. Para estos individuos existe una gran barrera que les impide el reconocimiento de la misericordia, del poder, de la comprensión, de la piedad y del gran amor que Dios nos propicia. Amor que quedó manifestado por la presencia de Jesucristo como salvador y redentor de todos nuestros pecados y de nuestras injusticias, amén de que el padre envió a éste su hijo como Cordero y como propiciación al nuevo pacto, al nuevo testamento, que si aquellas personas neuróticas, drogadictas, borrachas, de malvivir, pudieran entender y solicitar del espíritu santo su auxilio para que les brinde discernimiento y sabiduría, habrían ya resuelto esos problemas y serían ciudadanos y ciudadanas modelos del mundo y de la sociedad. El autor Salesman continúa explicándonos lo siguiente:

"El fatalismo es todo lo contrario a la resignación cristiana: esta acepta el mal que es imposible evitar, pero lucha sin descanso contra los males que se puedan alejar. Nunca jamás, la resignación cristiana aceptará que la pobreza miserable o ciertos defectos de la personalidad sean algo fatalmente prendidos a la existencia de algún individuo. Los alcohólicos anónimos (sociedad que ha salvado del vicio a millones de personas en todos los continentes) han adoptado como lema una preciosa oración compuesta hace 15 siglos. Y de la actual dice Dale Carnegie, que en ocho años de continuo buscar soluciones, para vencer el fatalismo, no logró encontrar otras frases que igualaran en perfección a estas. Helas aquí: "señor, dadme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar. Dadme valor para cambiar lo que sí se puede cambiar. Y dadme luz y sabiduría para distinguir la diferencia". Ojalá la escriba usted amigo lector en su habitación, en su lugar de trabajo, en su vehículo, o cualquiera de los lugares donde usted permanezca gran tiempo. (Salesman Eliecer. Secretos para alcanzar la vida". Obra citada pág. 66-67).

En los grupos humanos pueden distinguirse muy fácilmente, la personas activas, optimistas, con gran iniciativa, de aquellas pasivas, pesimistas, y con una pesada carga de pesimismo y lo que más grave, de una resignación absoluta. Tal actitud es dañina, contraproducente, generadora de fracasos y de estancamiento social y espiritual. La personas que generalmente viven afirmando que todo les sale mal, que nada de lo que hagan tendrá éxito, que nacieron para ser pobres, tristes, poco afortunados en el amor y la fortuna; son individuos que a veces ignorándolo, viven bajo el manto desconsolado y gris de la fatalidad, de la insana resignación y de una especie de fatalismo que los disminuye, que los paraliza, que les roba la esperanza y los convierte y transforma enseres apocados, poseedores gran complejo de inferioridad y además desconocedores de la fuerza interna que poseen y de regalo hermoso que Dios les ofreció respecto a la posesión del libre albedrío, del libre arbitrio y precisamente de la fuerza necesaria para vencer cualquier obstáculo, adversidad o dificultad que se les pueda presentar. No obstante siempre habrá una oportunidad para que estas personas cambien y les basta únicamente renovarse mental y espiritualmente, deben reconocerse como criaturas de Dios, como hijos de Dios, capaces de lograr cuanto se propongan, claro que para ello es necesario también que le den un apertura a su corazón a las enseñanzas de nuestro señor y al cumplimiento de su palabra. Es imperativo que soliciten el auxilio de Dios para que desde discernimiento y sabiduría y fundamentalmente fuerza para poder adelantar los proyectos que desean concretar, para el logro de las metas que decían conquistar, pero especialmente para que se les conceda el entendimiento indispensable para concluir que ellos no son inferiores al resto de la raza humana, ni mucho menos están limitados para lograr cualquier cosa, plan, proyecto u objetivo que intensamente deseen. Nunca me cansaré de recordar y de citar una de las frases más ilustrativas, pedagógicas y aleccionadoras de San Pablo: " renovaos por la transformación de nuestra mente".
En el referido libro también encontramos algunos mecanismos que le servirán a los fatalistas para iniciar el camino de su transformación y dejar de ser pesimistas, fracasados, inestables y carente de iniciativa, veamos:

V I I I . NEGAR LA REALIDAD

"Los españoles lo llaman "ser quijotes". Consiste en ver en la sociedad y en la vida, sólo aquello que debería ser y no lo que en realidad es. Se necesita ser un poco más como Sancho Panza, que ponía bien sus pies en el suelo y aceptaba la vida como venía, como la providencia quiso que le tocará vivir la. Remedio para este defecto: aceptar a la gente como es, a los demás y a nosotros mismos". (Salesman Eliecer, obra citada, pág. 67).

El problema con las personas que se las dan de ateos (utilizo la expresión: " se las dan", por cuanto considero que no existen ateos. Todos sin excepción creemos en algo. Eso que llaman escepticismo y que se entiende como él no creer en nada y él nadie que no pueda ser demostrado, es una falacia, es una gran mentira, porque quien afirma que no cree en nada ni nadie, de hecho está creyendo en algo: " cree que si no puede demostrarse la existencia de algo de alguien, entonces no existe". Resulta entonces una mamarrachada, eso de estar pregonando ser ateo o escéptico, cuando en realidad filosóficamente y científicamente se puede demostrar que creen en algo) es que van por la vida como envases llenos de nada, de cajas llenas de aire, de conceptos, creencias y principios vacíos o cargados de la nada. Esto les impide llevar una vida feliz, lograr las cosas por las que dicen trabajar, ya que aunque lo hicieren, internamente quieren fracasar por cuanto viviendo bajo su fatalismo esperan fallar en todo lo que hagan, que se han calificado como seres mediocres, incapaces y además un profundo y marcado acento en la inferioridad que creen exhibir, sin detenerse a reflexionar que no tienen nada envidiable a nadie y si algún problema tienen para ser felices o para ascender económica, social, cultural y espiritualmente, ese problema radica en ellos mismos. Por eso cuando verdaderamente quieran cambiar o ver la vida a través de otro prisma, se darán cuenta que el único enemigo que hay que vencer somos nosotros mismos. Que la competencia debe ser no con los demás sino con nosotros mismos. Es meditar y comparar lo que hoy somos y lo que dejamos de ser. Es levantarse cada día y soñar despierto, ponerle la mano al arado, sin mirar para atrás e iniciar siempre el camino hacia adelante. No mirar para atrás, salvo para no cometer los mismos errores. No puedes mirar al prójimo como un elemento de competencia, ya que está actitud y modos de proceder de llevará inexorablemente a incurrir en los pecados que una vez que se hayan enraizado en nuestro corazón será difícil arrancarlos, tales son la vanidad y la envidia.

Eliecer Salesman afirma: "Tenemos un temperamento, una salud, una herencia, una educación, un medio ambiente que nos ha hecho así como somos y no es fácil cambiar de la noche a la mañana. Es verdad que podemos progresar continuamente, pero jamás careceremos de defectos y de incomodidades y molestias. Muchas personas tendrían una personalidad más atrayente y bienhechora, si en vez de estar suspirando por estados de cosas y de personas, que no van a llegar, aceptaran la realidad- - - - dura y escueta - - - tal cual es, y se dedicaran a trabajar por hacerla más vivible y agradable. En la famosa cárcel de Singh Singh de U. S. A., hay dos clases de prisioneros: los que viven renegando de su vida, que son aquellos que obtienen pronto una colección de arrugas para su rostro y una úlcera para su estómago. El otro grupo son los prisioneros que han aceptado la dura realidad y se preocupan por hacerla menos amarga. A las pocas semanas de estar en la cárcel, se les oye cantar, alegres, mientras trabajan" (Salesman Eliecer, obra citada, pág. 68).

Es gráfico el modo en el cual el autor aludido nos enseña las clases de personas que transpolando su ejemplo pululan e integran nuestra sociedad: los primeros son los pesimistas, fatalistas, los de baja autoestima, aquellos que salen de sus casas muy temprano en la mañana diciendo que no y que tendrán un mal día, son los que dicen que si participarán en algún sorteo para ganarse un premio y ese sorteo tiene la particularidad de que nadie pierde, pues todos los participantes se llevarán un premio y habiéndose repartido los cien números de que consta el juego, y habiéndose representado los premios en 99 ollas para cocinar y el otro número representado en un sencillo y simple vaso de cartón, el pesimista, él fatalista, el desesperanzado, el que cree que no se merece nada de esta vida, dirá a todo pulmón que aún que participe en ese juego o sorteo, cuando venga la premiación: el obtendrá como premio el vaso de cartón. Por otra parte están las personas, los individuos, los seres humanos que son optimistas, que son carismáticos, que posee mucha fuerza interior que son interactivos, que son positivos, que tiene una autoestima elevada, que creen y practican aquello en lo que piensan y quieren obtener, los que saben que no importa fracasar una vez, dos veces o las que sean, ya que siempre habrán otras oportunidades para intentarlo. Amigo lector, te pregunto a cuál de estos dos tipos de seres deseas tú parecerte y actuar como ellos. Solamente tú y nadie más que tú tiene la respuesta. Animo, gozo, alegría...

ETIQUETAS: FRACASADO,ACOMPLEJADO,INFERIOR,PULMON

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