sábado, diciembre 13, 2008

ARTÍCULO " EL PODER DE LA PALABRA . . .Y EL PODER DE TU PALABRA ".



ARTÍCULO " EL PODER DE LA PALABRA. . . Y EL PODER DE TU PALABRA".
POR PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.
MARACAIBO.ESTADO ZULIA. REPÚBLICA DE VENEZUELA AMÉRICA DEL SUR.
REDACTADO Y TRASLADO A LA RED EN SÁBADO 13 DE DIC DE 2008.


La mecánica del vivir, la repetición constante e imperceptible de los actos cotidianos, nos hacen olvidar cosas que son tan ciertas como decir que el agua moja, el sol reseca y que sin oxígeno no podemos vivir. De esta infinita repetición podemos concentrar nuestra observación en una expresión que constantemente pronunciamos y a la que generalmente no prestamos en la atención debida: "Que se cumpla la palabra del señor". Con esto lo que queremos decir es que la palabra del señor tiene poder, que sus órdenes, instrucciones, proclamas, oraciones y pedimentos han de cumplirse. No en vano la palabra de Dios nos dice categóricamente: "CIELO Y TIERRA PASARÁN... PERO MIS PALABRAS NO PASARÁN". He allí una sola muestra de lo que constituye el poder que encierra la palabra de Dios. Entonces, como nosotros somos sus hijos, en quienes Dios ha puesto su amor, su esperanza, su misericordia y su piedad, heredamos de él por su mandato y por su creación, el privilegio y regalo de poseer libre albedrío y por ende la capacidad de decidir nuestros actos. El señor en el capítulo referido al génesis nos legó la posibilidad de dominar todas las fuerzas de la creación, bastando para ello nuestra decisión de hacerlo y por supuesto el consentimiento que deviene de nuestra subordinación, amor y reconciliación con nuestro Dios. De manera que la palabra tiene poder. Cuanto digamos desencadena diversidad de fuerzas que tienden al cumplimiento de lo que pronunciamos. Es precisamente ésa una de las razones por las cuales debemos cuidar nuestro vocabulario, nuestra forma de hablar, retirando de él las cosas negativas, trágicas, dramáticas, tristes, truculentas y todas aquellas que impliquen alejamiento o transgresión de las enseñanzas de nuestro buen Dios. En este artículo abordamos esta temática inspirados por el profundo amor a Dios y la disposición a servirle a los demás.
Pero la palabra como tal admite su estudio desde diversos ángulos. A los efectos del presente artículo lo haremos partiendo de su examen tecnico-sociologico y su lado religioso o espiritual.
.Para los efectos del análisis gramatical, técnico y sociológico me permito --- respetando su autoría--- transcribir parte del contenido de unas reflexiones intituladas " EL PODER DE LA PALABRA escritas en la red por DORIA CONSTANZA LIZCANO, Docente de gramática en la Universidad Diego Arboleda de Bogotá .Colombia, quien nos dice:
"Las palabras se someten a cada instante al filtro de nuestros pensamientos, pensamos, identificamos e intuimos y buscamos racionalmente darle forma a nuestras ideas a través de la palabra.

Se habla permanentemente de todo tipo de poderes: del poder de la política, de la tecnología, del armamento militar de tal o cual país. Incluso, se habla del poder de la prensa, a la que el estadista inglés Edmund Burke definió, justamente, como el "cuarto poder", detrás de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de las democracias occidentales. Y todavía se pude hablar de más poderes: el poder de la espiritualidad, el poder de la imaginación humana -que no tiene límites- y hasta el poder de la naturaleza.

Sin embargo, hay un poder que sobrepasa a todos estos: el poder de la palabra. Todas las acciones humanas, desde la articulación del pensamiento, su cultura, sus quehaceres diarios, etc., están entrelazados y sustentados en solo 28 signos que representan un alfabeto que, a su vez, es capaz de representar en sonidos, absolutamente, toda la realidad humana, todo lo que le rodea, todo lo que lo hace ser un ser pensante; el único ser que se da cuenta de que se da cuenta.

Lo primero que hacemos frente a la realidad desconocida es nombrarla, bautizarla, lo que ignoramos no lo podemos nombrar. Aún así parafraseamos y asignamos palabras a lo nuevo y desconocido. Códigos y jergas se inmiscuyen en nuestro lenguaje.
Todo aprendizaje comienza como enseñanza de los verdaderos nombres de las cosas-o así lo hemos creído- y termina con la revelación de la palabra, piedra angular donde se soporta todo el saber, y desnuda nuestra ignorancia. Aún el silencio dice algo, pues trae consigo signos que revelan y expresan. Es de esta forma que nos damos cuenta que no podemos huir del lenguaje, siempre comunicamos, incluso en estados de inconsciencia, estamos atrapados por el poder del lenguaje. Por el poder de las palabras que son la cristalización de los pensamientos.

Las palabras para el hombre oral eran poderosas, estas podían herir como flecha o lanza, se pensaba en ellas como eventos, como en algo verídico que sucedía, se creía en dicho poder, simplemente porque las palabras venían de hombres libres e impredecibles y tenían impreso ese potencial impredecible. Para muchos después de Gutenberg las palabras reposaban pasivamente sobre hojas y páginas, esperando a que alguien les diera vida y realidad.

Ese código compartido por cada humanidad lingüística es la que posibilita la comunicación. Las palabras no viven fuera de nosotros, nosotros somos su mundo y ellas el nuestro.

Palabras y cultura
La conducta del hombre al hablar responde a ciertas necesidades de las apetencias humanas, es así que la palabra soporta al ser humano en cuatro parámetros fundamentales:

Contribuye a que se conozca a sí mismo, a que encuentre placer, a que investigue su entorno y a que pueda comunicarse con los demás.
Otros enfatizan en el papel preponderante de la palabra como trasmisor de cultura. Asignan al curso de las culturas y civilizaciones la influencia del habla como llave que abre la puerta a todo nuestro legado.
La misma condición humana ha condicionado a través de las palabras, la manera como los hombres se relacionan entre sí.
Y aunque para muchos, las palabras sean solo eso: palabras, la manera como se ordenan y se dicen, también marca y determina la diferencia. Se atañe el poder de la palabra, no al código en sí, sino al sentido, la carga y todos los aderezos que la acompañan al ser articuladas.
Independientemente de que sea justo o no, se nos juzga por la forma en que hablamos. "Saber Hablar" se convierte en un recurso estratégico correlacionado con la riqueza, el prestigio, el poder y el conocimiento.

Sin la palabra no seríamos nada. Parece obvio, pero con el desarrollo del lenguaje, allá en los tiempos que separan a la historia del más remoto pasado, los seres humanos descubrieron el verdadero poder, el que nos ha hecho la especie más poderosa -y más peligrosa- de este frágil planeta que compartimos con cierta irresponsabilidad.

Es tan poderosa la palabra que en algunas culturas orientales y del medio oriente, se decía que ella había sido entregada a los hombres por los dioses, y que era potestad de ellos. Los Sumerios aseguraban que el Dios Marduk, el más importante del panteón antiguo en la Mesopotamia, se había compadecido con esos seres que había inventado y que no podían comunicarse. Entonces les entregó la palabra, les enseñó a hablar…

En el génesis, por ejemplo, tras la expulsión de Adán y de Eva del paraíso, Dios le quitó a los animales la capacidad que tenían para comunicarse con los hombres. Porque hasta antes del pecado todas las especies podían comunicarse. Sin olvidar que en castigo por querer construir una torre que alcanzara los cielos, Dios castigó al hombre con la confusión de las lenguas. Y desde entonces intentamos comunicarnos a través de una maraña de signos y símbolos que nos hacen, otra vez lo obvio, seres humanos.
¡Quién no ha quedado fascinado y sorprendido con los gracejos de los culebreros paisas, que confunden con ese manejo tan fascinante y castizo de la palabra, que nos obliga a comprar, como si fueran las mejores gangas, aquellas baratijas innecesarias y aquellas chucherías de bolsillo que se deshacen al primer momento.

La palabra lo es todo: es como un túnel o una máquina del tiempo, que nos permite reconstruir, con la minuciosidad del relojero, y con la paciencia del artista; el pasado, el presente y el futuro"
(EL PODER DE LA PALABRA POR DORIA CONSTANZA LIZCANO Docente. ESCUELA DE GRAMATICA.UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA. BOGOTÁ COLOMBIA .DISPONIBLE EN SITIO: ALTUS EN LINEA
Desde el punto de vista espiritual, es de pertinencia colacionar al libro de Proverbios capitulo 18 versículos 20 al 21para que podamos ver la trascendencia, la importancia, la influencia y la efectividad con que Dios dotó a la palabra, incluso a la pronunciada por el hombre:
En el libro de Proverbios en su capítulo 18 versículos 20 al 21 nos encontramos con una verdad absoluta: el poder que la palabra del hombre posee y que es capaz de transformarse en situaciones reales, lo que nos da una idea de la importancia de manejarla bien: "20 cada uno comerá hasta el cansancio del fruto de sus palabras. 21 la vida y la muerte dependen de la lengua; los que hablan mucho sufrirán las consecuencias. Con las distancias que existen, y salvaguardando mi profesión de fe católica, apostólica y romana, así como mis grandes diferencias con la prédica del ciudadano Cash Luna, respetando su autoría, me permitiré dada la utilidad cristiana en el mejor uso de la palabra por parte del hombre ,parrafear su introducción a cada sesión que el ofrece: "En mi boca está el poder de la vida y de la muerte, Hablaré palabras de vida y no de muerte, de salud y no de enfermedad, de riqueza y no de pobreza, de bendición y no de maldición, porque en mi boca hay un milagro


Por otro lado miremos la enseñanza de San Pablo respecto del PODER DE LA PALABRA:

"El escritor de Hebreos afirma: La Palabra de Dios es viva y dinámica, y más cortante que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón (Heb. 4:12).

Es decir podemos estar seguros que:

1) La Palabra de Dios es viva, no está muerta, es contemporánea y nunca fuera de moda. Quienes se alimentan con la Biblia viven, porque el Espíritu Santo vive en sus palabras y aplica sus enseñanzas.
Los principios que encuentro en la Biblia son los que necesito cuando estoy triste, he pecado, debo tomar una decisión, estoy enfrentando una tentación, estoy deprimido, o cuando tengo miedo.
La Biblia me enseña, me ayuda a madurar, me reprende y me orienta. (Véase Jn. 6:63 y 1 P. 1:23).

2) La Palabra de Dios es dinámica, activa, o como dice Pablo, es la espada del Espíritu (Ef. 6:17). El profeta Isaías declara que no volverá vacía y será prosperada en aquello para que la envía (55:11).
Cuando una persona abre la Biblia, lee los principios divinos y los abraza los cambios comienzan en forma inmediata.

3) La Palabra de Dios penetra. La Biblia, empleada correctamente, juzga los motivos (algo que yo no puedo y no debo hacer, 1 Co. 4:5), abre puertas cerradas, saca al sol los trapos sucios, aclara conceptos, discierne los pensamientos y los propósitos, investiga el ser interior. (Véase Sal 119:98-105).

Pablo declara que la Biblia es útil para enseñar, reprender, corregir, e instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea capacitado y completamente preparado (2 Ti. 3:15-17).
Ninguna otra cosa puede lograr estos objetivos".(Tomado de: La autoridad de la Biblia en el ministerio de consejería . de Tu )



A continuación, sin pretender el agotamiento del tema, he osado señalar las siguientes notas:

ALGUNAS NOTAS CONCLUSIVAS:
1,-"Las palabras se someten a cada instante al filtro de nuestros pensamientos, pensamos, identificamos e intuimos y buscamos racionalmente darle forma a nuestras ideas a través de la palabra.
2.-Se habla permanentemente de todo tipo de poderes: del poder de la política, de la tecnología, del armamento militar de tal o cual país. Incluso, se habla del poder de la prensa, a la que el estadista inglés Edmund Burke definió, justamente, como el "cuarto poder", detrás de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial de las democracias occidentales. Y todavía se pude hablar de más poderes: el poder de la espiritualidad, el poder de la imaginación humana -que no tiene límites- y hasta el poder de la naturaleza.
3.-Sin embargo, hay un poder que sobrepasa a todos estos: el poder de la palabra. Todas las acciones humanas, desde la articulación del pensamiento, su cultura, sus quehaceres diarios, etc., están entrelazados y sustentados en solo 28 signos que representan un alfabeto que, a su vez, es capaz de representar en sonidos, absolutamente, toda la realidad humana, todo lo que le rodea, todo lo que lo hace ser un ser pensante; el único ser que se da cuenta de que se da cuenta.
4.-Las palabras para el hombre oral eran poderosas, estas podían herir como flecha o lanza, se pensaba en ellas como eventos, como en algo verídico que sucedía, se creía en dicho poder, simplemente porque las palabras venían de hombres libres e impredecibles y tenían impreso ese potencial impredecible. Para muchos después de Gutenberg las palabras reposaban pasivamente sobre hojas y páginas, esperando a que alguien les diera vida y realidad.

5.-Ese código compartido por cada humanidad lingüística es la que posibilita la comunicación. Las palabras no viven fuera de nosotros, nosotros somos su mundo y ellas el nuestro.
6.-En el génesis, por ejemplo, tras la expulsión de Adán y de Eva del paraíso, Dios le quitó a los animales la capacidad que tenían para comunicarse con los hombres. Porque hasta antes del pecado todas las especies podían comunicarse. Sin olvidar que en castigo por querer construir una torre que alcanzara los cielos, Dios castigó al hombre con la confusión de las lenguas. Y desde entonces intentamos comunicarnos a través de una maraña de signos y símbolos que nos hacen, otra vez lo obvio, seres humanos.
7.-En el libro de Proverbios en su capítulo 18 versículos 20 al 21 nos encontramos con una verdad absoluta: el poder que la palabra del hombre posee y que es capaz de transformarse en situaciones reales, lo que nos da una idea de la importancia de manejarla bien: "20 cada uno comerá hasta el cansancio del fruto de sus palabras. 21 la vida y la muerte dependen de la lengua; los que hablan mucho sufrirán las consecuencias.

8.-La Palabra de Dios es viva, no está muerta, es contemporánea y nunca fuera de moda. Quienes se alimentan con la Biblia viven, porque el Espíritu Santo vive en sus palabras y aplica sus enseñanzas.
9.-La Palabra de Dios es dinámica, activa, o como dice Pablo, es la espada del Espíritu (Ef. 6:17). El profeta Isaías declara que no volverá vacía y será prosperada en aquello para que la envía (55:11).
10.-La Palabra de Dios penetra. La Biblia, empleada correctamente, juzga los motivos (algo que yo no puedo y no debo hacer, 1 Co. 4:5), abre puertas cerradas, saca al sol los trapos sucios, aclara conceptos, discierne los pensamientos y los propósitos, investiga el ser interior. (Véase Sal 119:98-105).
11.-Pablo declara que la Biblia es útil para enseñar, reprender, corregir, e instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea capacitado y completamente preparado (2 Ti. 3:15-17).Ninguna otra cosa puede lograr estos objetivos.

12.-Cuando una persona abre la Biblia, lee los principios divinos y los abraza los cambios comienzan en forma inmediata.

Espero que la sistematización de los contenidos que he logrado agrupar en este artículo, al igual que las opiniones en el reflejadas sean de provechosa utilización por parte de quienes leen éstas reflexiones y que la bendición de nuestro señor Jesucristo y de nuestra virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra se derramen sobre todos ustedes y que nuestro padre creador le prodiguen abundantes dones espirituales y materiales. Amén y amén...

ETIQUETAS: poder en la palabra, palabras y hechos, hechos de la palabra, palabras de bien,

No hay comentarios: