jueves, septiembre 03, 2009

ORACIÓN. “DIOS PRESENCIA Y AUXILIO PERMANENTE”




ORACIÓN. “DIOS PRESENCIA Y AUXILIO PERMANENTE”

POR PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR
MARACAIBO.ESTADO ZULIA.REPÚBLICA DE VENEZUELA.AMÉRICA DEL SUR
REDACTADA Y PUBLICADA EN LA RED JUEVES 03 SEPTIEMBRE DE 2009.

O R A C I Ó N

Yo me callo, no me atrevo a abrir la boca, porque eres tú quien hizo todo esto. Aparta de mí tus golpes: ¡me consumo bajo el peso de tu mano! Tú corriges a los hombres, castigando sus culpas; carcomes como la polilla sus tesoros: un soplo, nada más, es todo hombre. Escucha, Señor, mi oración; presta oído a mi clamor; no seas insensible a mi llanto, porque soy un huésped en tu casa, un peregrino, lo mismo que mis padres. No me mires con enojo,
para que pueda alegrarme, antes que me vaya y ya no exista más. Amen y amen… (Fragmentos del Salmo 39)




C O M E N T A R I O

(APLICACIÓN A NUESTRA VIDA)

Cuan hermoso es presentarse ante nuestro buen Jesús y recibir sus enseñanzas y gracias a través de la oración. Que liberador y benéfico es saber que ciertamente Dios está siempre con nosotros y aunque pudiésemos sentir en algunos momentos, como que si la soledad nos invadiera, que la tristeza y el desconsuelo nos ha visitado; debemos mostrarnos confiadamente seguros, que el auxilio, la protección, la ayuda y el consuelo oportuno, permanece y permanecerá siempre con todos y cada uno de los seres humanos. Ello es una promesa de nuestro Padre Dios y consolidada, ratificada y proclamada por Jesús de Nazareth. No hay que temer, Dios no miente, el cumple su palabra, ni las flechas incendiarias del demonio, ni las fuerzas del mal, ni las necesidades, ni los problemas, ni las tragedias, ni las situaciones graves que pudieran presentársenos, se mantendrán de pie, todas serán vencidas, neutralizadas y extinguidas por la gran fuerza de la luz, de la justicia, de la verdad , la santidad, la bondad, la piedad, la caridad, y el amor glorioso de nuestro amantísimo Dios. Nuevamente parafraseo tu palabra y te digo: “Escucha, Señor, mi oración; presta oído a mi clamor; no seas insensible a mi llanto, porque soy un huésped en tu casa, un peregrino, lo mismo que mis padres. No me mires con enojo,
para que pueda alegrarme, antes que me vaya y ya no exista más”(Salmo 39) .Gracias Padre Dios, Gracias Jesús, Todo lo puedo en Cristo que me fortalece…Carta a los Filipenses”, capítulo 4, versículo 13.Änimo ,gozo, aleluya.


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