sábado, septiembre 12, 2009

ORACIÓN“ALÉJAME DE LA FILOSOFÍA Y TRADICIONES DEL MUNDO”




ORACIÓN“ALÉJAME DE LA FILOSOFÍA Y TRADICIONES DEL MUNDO”

POR PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR
MARACAIBO.ESTADO ZULIA.REPÚBLICA DE VENEZUELA.AMÉRICA DEL SUR
REDACTADA Y PUBLICADA EN LA RED SABADO 12 SEPTIEMBRE DE 2009.

O R A C I Ó N

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Vivid, pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como le habéis recibido;
enraizados y edificados en él; apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en acción de gracias. Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo. Porque en él reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente,
y vosotros alcanzáis la plenitud en él, que es la Cabeza de todo Principado y de toda Potestad. Amen y amen… (Fragmentos de la Carta de San Pablo a los Colosenses, capítulo 2)





C O M E N T A R I O

(APLICACIÓN A NUESTRA VIDA)

Una vida feliz, cargada de paz y de mucha alegría, necesariamente debe estar fundada sobre los cimientos de las enseñanzas de Dios contenidas en la santa Biblia y en las orientaciones espirituales de nuestra madre iglesia católica. Ello se consigue mediante la meditación continua, a través de la oración y el encuentro personal diario, frecuente y reiterado con nuestro señor Jesucristo, con la búsqueda en la santa palabra, de nuestros principios y convicciones; reguladora de nuestra vida carnal o mundana y nuestra vida espiritual o emocional. Cuando nos sometemos voluntariamente al yugo liviano, afectuoso, misericordioso y justo del señor, logramos un cambio de actitudes y de percepciones, más ajustadas a la verdad, a la justicia, a la bondad, a la misericordia y a la solidaridad. San Pablo en la carta dirigida a los Colosenses, nos advierte sobre el peligro debe dejarse influir por las filosofías del mundo y las tradiciones humanas. Este peligro radica fundamentalmente en el carácter mutante y parcializado en favor de un grupo, de varios grupos, de una doctrina o de varias doctrinas predominantes en una sociedad determinada. No se necesita ser un teólogo, para concluir que la palabra de Dios no tiene acepción de personas. Es una palabra de vida, que consagra un proyecto de salvación eterna para cada persona. Esa palabra de Dios no discrimina, no excluye, no aísla, no singulariza, en ella todos tenemos cabida, y en ese sentido, la misericordia de Dios, su poder, su discernimiento y su sabiduría está a la disposición de todos sin excepción alguna. En cambio la filosofía del hombre suele obedecer no a la verdad proclamada por Dios, por sus profetas, por Jesucristo, por sus apóstoles, por los santos mártires y por todos aquellos que están a su servicio. Ergo no estamos afirmando que la filosofía sea dañina. No. Lo que queremos decir es que la filosofía no basta para entender los sagrados designios de Dios. La sabiduría viene de lo alto, no de la cultura ni del conocimiento, éstos ayudan, pero no son suficientes para acercarnos a la fe, cultivarla y mantenerla. Lo mismo ocurre con las tradiciones humanas. El hecho de que se repita a través del tiempo un rito, una costumbre o un conjunto de situaciones, no se traduce en la veracidad y celestialidad de la enseñanza bíblica. Es probable que un hecho debidamente probado por la ciencia, lo que conoce como un hecho científico, sea admitido por la humanidad. Eso, per sé, no es malo. Lo dañino se focalizaría en su contradicción con lo moral, con lo ético y con los mandamientos y enseñanzas de Dios. A título de ejemplo: la clonación no es mala en tanto se pueda practicar para mejorar los cultivos, evitar las grandes plagas de la agricultura, para mejorar algunas medicaciones y luchar más efectivamente en contra de la enfermedad etc. Pero no así clonar un ser humano. Está opinión contraria a la clonación humana, no es propia, sino que es una enseñanza que proviene de un mandato de Dios. Solamente a nuestro creador le está permitido crear la vida humana. Por lo demás, ya algunos científicos han experimentado los efectos colaterales, graves y nefastos para el nuevo ser clonado. Entonces debemos vivir activamente nuestra fe, manteniéndonos alejados de todo aquello que la disminuya, que la quiera reducir a su mínima expresión o que la niegue. Ya San Pablo nos dice: "Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo. Porque en él reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente, y vosotros alcanzáis la plenitud en él, que es la Cabeza de todo Principado y de toda Potestad”. Animo, gozo, alegría...


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